“-Quizá sea así – dijo Narciso -; ninguno de los dos puede entender al otro por entero. Pero es común a todos los hombres de buena voluntad el que, a la postre, nos sintamos avergonzados de nuestras obras y el que tengamos que empezar de nuevo, una y otra vez, y repetir el sacrificio.”

“Narciso y Goldmundo” – Herman Hesse