Noreste 
Ushuaia

Vienen por nosotros. Las jaurías de rayos solares vienen por nosotros, nos quieren amedrentar. Son terroristas de la Calma, atenúan el terror para después morder el aire y hacer sangrar las extremidades inconscientes. Son el frío escondido en el vapor, el calor que derrite la nieve que ayudó a condensar el día anterior.

Suben y bajan por laderas solitarias (pobladas, pero de gente que teme a los perros y su terrorismo en sociedad), buscando hacerse resonar. Cada vez más lejos, un eco que cubra las montañas de bruma sin taparlas completas, para seducir.

Saben eludir. Saben desaparecer y comparecer. Palpitan hielos rotos (que rompieron otros) o pasos hundidos en el camino ambiguo. Trotan, se encandilan, no precisan esperar nada más.
Son seres maravillosos e incomprendidos que espero ver rodeando mi cama, sin salida, alguna mañana.

 

Que el Sol tenga a sus Rayos en la Gloria.