¿Cuántas veces fue?

No voy a ser yo
el que lleve la cuenta.
Pero la presión es tanta
que hasta se siente un abrazo,
aunque trates de convencerme
de que es una puñalada.

¿Qué es esto?

Si no soy lo que te gusta
prefiero no ser nada.
Me doy, a veces, lo admito
un poquito de asco,
pero enseguida me recupero
pensando en que

¿Por qué no?

cuando al final del día
todos aquellos tienen, también,
la misma cara,
las mismas arrugas,
el mismo goce:
tu mano en su pecho.

¿Qué es esto?

Me saliva la boca por las comisuras
de tanto mirar al horizonte;
amigo eterno de la triada seca:
mis labios.
La llanura.
Tu voz.

¿Cuántas veces fue?

Que me sonreíste solo por simpatía,
pensando que mis ojos eran alcancías
de tu mirada desviada.
Te voy a seguir mirando,
pero ojala no te des vuelta.
Mirá si tus ojos se chocan con los míos

y me sonreís una vez más…