“Su mirada tornábase de hielo cuando recaía en mujeres; su boca destilaba desprecio cuando, al atravesar una ciudad, veía gente bien vestida. Vio negociar a muchos mercaderes, vio príncipes que iban de cacería, gente enlutada que lloraba a sus muertos, prostitutas que se ofrecían, médicos que curaban enfermos, sacerdotes que fijaban el día de la siembra, amantes que se amaban, madres que amamantaban a sus hijos… y encontró todo aquello indigno de su mirada. Todo mentía, todo era hediondo, todo rezumaba engaño y simulaba tener sentido, felicidad y belleza, cuando no era más que podredumbre encubierta.”

“Siddharta” – Herman Hesse