“Pero, entre tanto, surgió en mi un sentimiento perverso y cortante, erizado de traidoras puntas. ¡Me sentía superior a mi padre! Por un momento sentí un cierto desprecio ante su ignorancia. Su reprimenda a causa de mis botas mojadas me pareció mezquina. “¡Si tu supieras!”, pensé, y me sentí como un delincuente al que se juzga por el hurto de un panecillo y tiene sobre su conciencia un asesinato.”

“Demian” – Herman Hesse