“Mi encuentro con ella fue una mañana en que aún se veía la luna en el cielo.
-Te esperé toda la noche – dijo con voz de agua.
-Mi pacto es con el sol – Respondí sin saber muy bien por qué decía eso. Y a continuación dije algo aún peor: – Tus vivos colores indican que eres venenosa.
Me miró con paciencia, y con un gesto de resignación se convirtió en una bruma brillante, como humo de oro, y ágilmente me envolvió.
Al instante mis pensamientos se hicieron más transparentes. Entonces, ella volvió a recuperar su magnifica forma de Reina Hada y dijo:
-Bueno, empecemos de nuevo: te esperé toda la noche…
-Me costó un poco llegar pero aquí estoy – respondí esta vez, triunfante.
Durante el resto del día retozamos en esa claridad.”

“Cuaderno de viajes de Ciruelo” – Ciruelo Cabral