Basta de ser solamente ojos.
La nariz no me funciona bien y la boca esta torcida sin razón aparente mas que recordarme que es un cuerpo en sí misma, que si no la uso sus músculos pierden fuerza y sus huesos se gastan y amarillentan.
Cansado de mirarme, de que la boca se me quiera escapar de la cara.
Cansado de seguir tapándome las orejas con las manos, que los dedos largos que todos me recriminan no haber convertido en pianistas abarquen todo el rostro y me dejen su sombra, a pesar de saber que el camino ya es suficientemente oscuro.

Cansado de no ser nada por el simple miedo a ser algo.

La semana pasada me hice una pseudo intervención, en la cual preguntaba constantemente si era/estaba lindo. No con premeditación, no con algún objetivo (consciente) inmediato, solo dejando un poco que mi inseguridad sea sincera consigo misma y se presente, que sea ese perfil que no queremos que salga en las fotos porque sabemos que de ese lado a la naturaleza le empujaron el hombro y no levantó el lápiz lo suficientemente rápido.

¿Es una intervención a pesar de que no está tomando el lugar de ningún otro contenido?

Es más bien una intervención personal, un repensar constante del ser y parecer que necesita tener un registro, ponerse en bloques y mirarse a sí mismo. Mucho. Casi tanto como miramos nosotros al celular.
¿Se sentirá interpelado tu celular cuando lo miras por horas y lo tocas deliberadamente?
¿Le preguntaste al celular si quiere que lo toquen, que le allanen la integridad tan impunemente?

No, y yo tampoco le pregunte a tu celular si está de acuerdo en que lo toques para abrir Instagram y ver mi cara y mi cuerpo acompañados de frases. “Para eso compro la Caras, que encima tiene gente más linda.” Bueno, en parte ese es el punto. Tampoco nadie me pregunto a mí si quería perder la autoestima, pero son esos sucesos implícitos en el crecimiento de uno:
te cambia la voz -> te crecen pelos en lugares raros -> te odias un poquito -> le haces caso a tus hormonas -> te planteas si irte de viaje de egresados -> en cierto modo no importa qué elegiste en el punto anterior, en algún momento te vas a odiar un poquito más -> pasas la mayoría de edad -> te odias un poco más -> te mudas solx -> te compras una minipymer -> adivina…

Y así.

El tiempo no existe, espero que lo hayas internalizado para este momento. Y si no, mejor: te va a ser más fácil visualizar lo que te voy a decir.

¿Alguna vez quisiste hacer dos pasos hacia atrás en tu escala temporal y limpiar la grasa de una determinada ventana de la percepción?
¿Correr tu cuerpo al fragmento de vida exacto donde sintió que una estaca lo clavaba a tu historia (así es como se crean los recuerdos: a tu cerebro lo atraviesa un palo puntiagudo metafísico)?
(Basta) Malas noticias para mi, (basta) malas noticias para todos.

¿Cuántas mañanas te encontraron sentado en la cama, con los ojos fijos, desenfocando la pared para enfocar tus pensamientos, compensando la sinapsis marchita dejando de lado el mundo sensorial?
A mi me pasa lo mismo, pero frente al espejo.
Y la realidad es que me cuesta verme. No sé desde cuándo, solo sé que es una pared que se desenfoca cada vez más, que me deja pensando en que pensar no es tan mala idea, que si algo tengo que ver es lo que llevo adentro.

Necesito que me hagas un favor: vos que no estás en mi cabeza, mirame desde afuera. No hace falta que me digas nada, yo ya lo sé. Si te sentís interpeladx, asqueadx o siquiera fuera de lugar, concentrate en la frase. Que a veces, aunque los poetas no quieran/eramos, valen tanto o más las palabras que una imagen.

Ojalá se me perdone el onanismo virtual.